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03-02-2020

Autonomía y Responsabilidad en Tiempos de Infancia.

Anagrama Centro Psicológico nos habla del desarrollo de la independencia.

Autonomía y Responsabilidad en Tiempos de Infancia.

Educamos con autonomía cuando ayudamos a los niños a desarrollarse como personas independientes, capaces de tomar sus propias decisiones y valerse por sí mismos.

La autonomía es un derecho que debe promoverse de manera progresiva, no puede darse ni adquirirse de un día para el otro. Es nuestra tarea como adultos, valorar las aptitudes de los niños, fomentar su autoestima y responsabilidad con amor, perseverancia, paciencia y empatía.

Por otro lado, pensemos que actuar con autonomía es algo que está Íntimamente unido a la noción de responsabilidad.
Los niños necesitan construir elementos que les permitan discernir que cada acto y elección conlleva un efecto y consecuencia  por los que tendrán que responder.
La responsabilidad se va edificando a partir de encontrarse con la oportunidad para decidir entre diferentes opciones, reconociendo y asumiendo las consecuencias de las mismas y respondiendo por los propios actos.
¿Cuál es la función de los adultos durante  el proceso  de adquisición de autonomía responsable?

Un niño aprende el sentido de la responsabilidad de manera progresiva, cuando los adultos lo guían, orientan, apoyan y lo hacen partícipe en la toma de decisiones. Tenemos que dar pequeñas responsabilidades a los niños según su edad y capacidades personales.

Es fundamental que fomentemos la confianza de nuestros hijos, acompañarlos para que puedan poco a poco distinguir cuando actúan bien y cuándo se equivocan,  animándolos para que tomen sus propias decisiones y se animen a nuevos desafíos, propio del desarrollo y crecimiento.

Inculquemos el respeto por los demás, haciendo ver que los demás también tienen la responsabilidad de ser respetuosos con ellos,
ofrezcamos oportunidades para que aprendan a tener un pensamiento crítico y  aceptar miradas que señalan diferencias tolerando la frustración que causa el enfrentarse con las dificultades.

Demos, poco a poco, a los niños responsabilidades adecuadas a su edad (vestirse, ordenar su habitación, colaborar en tareas de la casa, ocuparse y organizar de sus tareas escolares) Involucrémoslos en la planificación y elaboración de tareas en los eventos familiares como pueden ser fiestas o paseos.

Los niños necesitarán encontrarse con rutinas y reglas claras que les permitan ordenarse y orientarse. Desde ese punto  de partida podrán enfrentarse solos, pero acompañados en un comienzo,  a  situaciones nuevas.

Es necesario que confiemos en sus capacidades y soportemos aquellos que no sale como esperábamos. Serán momentos para aprovechar y construir juntos opciones para encarar nuevamente el desafío que los ocupa.
Seamos adultos que podamos ser soporte de los niños durante sus procesos de adquisición de habilidades, se van a poner la remeta o medias al revés, se van a volcar el agua al servírsela en un vaso o pueden romperse algo si están poniendo la mesa para cenar, pero es justamente esto lo que va a permitirle al niño un verdadero proceso de aprendizaje.


Algunas pautas para no olvidar:

- Tener expectativas claras y realistas de lo que se puede esperar a cada edad con respecto a la autonomía de los niños.
- Que los niños tengan responsabilidades asignadas respecto al hogar acordes a ellos para transmitir la idea de trabajo colaborativo.
- Brindemos  herramientas y apoyos para que puedan actuar de forma independiente como podría ser poner a su altura sus elementos de higiene personal, cajas para que puedan guardar sus juguetes, poner nombres en los cajones para que sepan que donde pueden encontrar guarda en cada elementos que ellos puedan llegar a necesitar.
- Ofrezcamos oportunidades para que elijan su ropa y se desenvuelvan con su aseo personal.
- Tampoco les ahorremos el hecho de toparse con una dificultad para la que ya están en condiciones de afronta, muchas veces escuchamos que por ejemplo algunos padres siguen eligiendo calzados con abrojos porque el niño no puede aún atarse los cordones pero esa elección no apunta a una mayor autonomía aún cuando el niño pueda calzarse solo, no hay ahí espacio para detenerse , transmitir un saber hacer y acompañar una actividad que para un niño es el resultado de un proceso complejo desde lo motriz.
- Brindemos el tiempo que sea necesario para que los niños hagan las cosas por sí mismos, no nos adelantemos a sus acciones.

Por último tengamos en cuenta que cuando los niños llegan a la adolescencia, serán otros los escenarios a encarar, con otra complejidad para ellos y para nosotros por lo que, preparar a los niños para que lleguen a esta etapa con cierto desarrollo de autonomía y conciencia de que tienen que hacerse cargo de sus acciones nos permitirá preparar el terreno para ese momento conflictivo en donde el adolescente arrebata y se atropella con el derecho a su autonomía, aunque no siempre acompañada con responsabilidad.

Como dijimos, ese ese otro escenario que requiere también acompañamiento y sostén, aún cuando parezcan “grandes”.


Lic Karina Matos Dacal
M.N. 30.910
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