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29-11-2018

Cómo acompañar a una reciente madre.

Qué hacer y qué no hacer para acompañarla.

Cómo acompañar a una reciente madre.

Mucho se habla sobre los cambios que se dan a partir de la llegada de un bebe a la familia y es bien sabido que, desde ese momento, nada vuelve a ser como antes. Cambian las rutinas, las prioridades, los horarios, las dinámicas familiares y, por supuesto, se producen cambios notorios en cada miembro del grupo familiar, sobre todo, en la mujer recientemente devenida en madre. Un manojo de nuevas sensaciones y sentimientos la atraviesan a partir de esta poderosa experiencia que es gestar y dar vida. Por lo cual, es esperable que durante los primeros días e incluso las primeras semanas sienta un estado de desorganización tal, que se le dificulte dilucidar y poder lidiar con ese cúmulo de sensaciones nuevas que la circundan. Poco abordado por la literatura científica, ese estado denominado “Puerperio” usualmente pasa desapercibido a la mirada de quienes vienen a conocer al pequeño retoño. ¿Qué es lo que le sucede a la mujer en ese particular estado?

 Por lo general, el puerperio queda simplemente reducido y explicado por los abismales cambios físicos, por la oleada hormonal que se expande para establecer la lactancia materna, por dolores o malestares que pueden perdurar desde el parto. En la versión más simplista, se atribuye ese estado de turbación de la madre a la falta de sueño y al cansancio producto de la demanda constante del bebé. No obstante, se desconoce o se pierde de vista el complejo proceso psicológico que subyace a ese estado. Son pocos los autores que se han dedicado a estudiar la díada madre-bebé desde sus inicios, siendo paradójicamente uno de los momentos de mayor importancia y fundamentales para el desarrollo del niño y la posterior construcción de vínculos significativos. Encontramos en la obra del pediatra y psicoanalista inglés Donald Winnicott un concepto que podría echar luz sobre ese estado psicológico que caracteriza a la mujer puérpera. En 1956 acuña el concepto de “Preocupación materna primaria” para designar a esa especial y normal condición psicológica propia de la fase precoz de la función materna, que se desarrolla gradualmente desde el final del embarazo y perdura unas cuantas semanas después del nacimiento del pequeño. Se caracteriza por presentar una sensibilidad exaltada, que le permite a la madre adaptarse delicada y sensiblemente a las necesidades de su bebe desde el comienzo, a partir de ponerse en su lugar, tratando de entender qué le sucede y satisfacer dichas necesidades. Se visualiza por el ensimismamiento de la mujer,  confusión y desorganización respecto del mundo exterior y por presentar muchas veces fallas en la memoria, porque claro, la mayor atención está puesta en la responsabilidad de sostener y cuidar a su bebe. Luego de ese primer tiempo, esta condición psicológica se retira paulatinamente, restableciéndose la personalidad habitual de la madre. Para que esta condición se desarrolle, el autor sitúa la necesidad de que la mujer cuente con fuertes vínculos que la sostengan tanto moral como prácticamente, evitando todo tipo de preocupación que podría desviarla de su objetivo. A una madre que tiene muchas preocupaciones en mente, posiblemente se le dificulte poder entrar en ese estado de conexión profunda con su bebé y satisfacer sus necesidades adecuadamente.

¿Cómo acompañar a la reciente madre en tamaña tarea?

Hay mucho que se puede hacer para poder liberarla de las preocupaciones cotidianas, a fin de que durante esas primeras semanas pueda identificarse plenamente con la demanda absoluta de su bebe.

Es fundamental  que cuente con una figura de sostén que pueda ocuparse de aquellas tareas cotidianas para las cuales la madre no posee tiempo y muchas veces tampoco interés. Ofrecerse a hacer las compras, a traerle algo fresco de la verduleria, visitarla con comida preparada que pueda calentarse en cualquier momento o aprovechar una distracción para lavar los platos.

Disminuir el exceso de información, los cuestionamientos y  las críticas que en esos primeros momentos tienden a aumentar la ya presente confusión de la madre. Habrá tiempo más adelante para trasmitir conocimientos, teorías varias o consejos que a algún pariente lejano le han funcionado en la crianza de sus niños.

Ser respetuosos con ese momento tan único, entender que se trata de un estado puntual que pronto va a remitir.  Y en caso de que así no suceda, poder sugerir una consulta profesional para acompañarla de la mejor manera posible.

Tratar de no juzgar, porque en ese proceso de identificación, esa madre entiende que la acción llevada a cabo es la mejor para su bebe.

 Y sobre todo, alentar, elogiar, celebrar y motivar, que si bien seguramente sea el momento más feliz de la mujer que decide ser madre, no quita que no sea arduo o que se sienta frustrada más a menudo de lo que se imaginaba.

Es nuestra intención que este artículo colabore para poder reflexionar sobre la forma de acercarnos, ayudar y vincularnos con una reciente madre. Ayudemos de forma práctica, acompañemos respetuosamente y sostengamos afectivamente a quienes están fundando los cimientos del futuro.


Lic. Astrid Eilenberger
Psicóloga
MN 45698 – MP 97276

ANAGRAMA Centro Psicológico
Tel: 2003-1760/ 15 35627363

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