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01-07-2019

Educación sexual desde la infancia

¿Por dónde empezamos?

Educación sexual desde la infancia

La sexualidad es una dimensión fundamental en la constitución del sujeto, para las relaciones humanas, presente a lo largo de toda la vida. Se vivencia y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales.

Las principales barreras que no nos dejan hablar abiertamente con nuestros hijos respecto a la sexualidad son el miedo, la falta de información, los mitos y las ideas equivocadas. Una visión errónea sobre la sexualidad se produce cuando se reduce la sexualidad sólo a su función biológica en vista a la reproducción.

Hablar de sexualidad no es sólo hablar de relaciones sexuales, es indispensable que entendamos que trasciende totalmente la función biológica, todas y todos somos seres sexuados.  Los seres humanos abordamos la sexualidad a través de la palabra y esto implica, entre otras cosas, aprender a expresar emociones y sentimientos, a reconocer y respetar valores como la amistad, el amor, la solidaridad, la intimidad propia y ajena, a cuidarnos y cuidar a los demás.

¿Por dónde empezamos?

Hablar con simplicidad de la sexualidad con los chicos y las chicas en el hogar puede no ser fácil. Pensemos que lo más importante es tener buena disposición para escuchar y crear un clima de confianza y afecto que les permita a nuestros hijos e hijas expresar sus dudas e inquietudes.

Desde el nacimiento exploran su entorno y a sí mismos En los primeros cinco años el niño necesita curiosear, investigar y  experimentar. Podemos tomar en cuenta algunas cosas que necesitan entender, y también tomar como punto de partida sus propias inquietudes y preguntas.

Si bien es un tema más que amplio y diverso, en esta nota, nos proponemos delinear algunas ideas sobre la importancia de delimitar con los niños y niñas lo que es público y lo que es privado; el cuidado del cuerpo, el reconocimiento de sentimientos, los límites y las relaciones interpersonales, esto es, cómo dirigirse a los demás y cómo los demás han de dirigirse a él.

Los niños desde pequeños se preguntan sobre aspectos relacionados con la sexualidad. Transmiten dichas cuestiones a sus padres o cuidadores más cercanos y también crean teorías que los ayudan a pensar. Es importante asegurarles la posibilidad de preguntar y pedir información. Las preguntas que nos dirigen varían en los diferentes momentos de su desarrollo.

Las niñas y los niños sienten curiosidad por su cuerpo y por el de otros, empiezan a prestar más atención a sus partes íntimas y es posible que se toquen sus genitales. Están descubriendo su cuerpo y en algún momento empiezan a querer mirar cuando se bañan, van al baño o se cambian con otras personas. Comienzan a ver que el cuerpo del varón y el de la mujer son diferentes y entonces preguntan.

Démosles esa información de manera simple, dejemos que pregunten y respondamos siempre con la verdad. Las preguntas que hacen los niños son importantes porque permiten conversar. El silencio y las mentiras refuerzan los temores y las fantasías erróneas.

No debemos pensar que como “son chiquitos” no entienden y esperar a que crezcan para hablar con ellos de estos temas. Necesitan conocimientos para relacionarse con las otras niñas y niños y también para relacionarse con los adultos en el terreno afectivo: ser respetados, sentirse valorados, desarrollar vínculos afectuosos.

Podemos contarles que nuestro cuerpo va cambiando a medida que crecemos, el cuerpo de un hombre grande y el de una mujer adulta es diferente al de un niño y una niña.

Es una oportunidad para hablar sobre la propia intimidad y el respeto por la intimidad de los demás, señalando por ejemplo que las partes del cuerpo que están cubiertas por la ropa interior o por la malla se llaman partes íntimas y son aquellas partes de su cuerpo que sólo ellos pueden ver o tocar, o quienes los cuidan cuando es por razones de salud o higiene.

La noción de privacidad se aprende a respetar a través del vínculo que los padres tienen con el niño o niña. Pensemos a lo público como todo aquello que corresponde a las prácticas de sociabilidad y como privado a lo que corresponde a las formas de la intimidad.

No se trata sólo de hablar de ello sino de trasmitirlo en hechos concretos. Es importante por ejemplo fomentar que vayan al baño solos, enseñarles con el ejemplo que es importante darse vuelta cuando alguien se está cambiando, hablar en forma privada o íntima de algunos temas, demostrando que algunos temas no se conversan en público.

Los niños en determinado momento comienzan a desarrollar el sentimiento de pudor, es fundamental respetarlos y actuar acorde a ello. Respetemos la intimidad de los chicos, eso ayuda a que se sientan más independientes y aprendan a conocer, respeten y cuidar su cuerpo y el de los demás.

De esta manera los acompañamos y apuntalamos para que desarrollen capacidades para expresarse afectivamente y para relacionarse en un marco de respeto, adquieran la capacidad de diferenciar una relación afectuosa de una abusiva, conozcan la manera de poner límites cuando se requiera.

Vivimos en una época en donde se desdibuja constantemente el límite de los espacios, prima lo público sobre lo privado, también nos enfrentamos al borramiento de las diferencias entre lo adulto y lo infantil. Por lo que se nos presenta el desafío constante de estar allí, como siempre, sosteniendo y acompañando el desarrollo sexual del niño.

Todo es más fácil cuando los adultos superamos la vergüenza, cuando hablamos sinceramente, cuando escuchamos sin juzgar ni censurar.


Lic. Karina Matos Dacal
M.N. 30.910
Anagrama –Atención Psicológica- Caballito
11-6527-8754

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