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23-07-2016

Un Cuento Más...

Para los chicos, que les leamos un cuento, es un mimo, una caricia al alma.

Un Cuento Más...

Seguro que para quienes son padres, abuelos o comparten tiempo con un niño en la familia, les sonará muy familiar esta frase: “¿Me leés un cuento?”. Los chicos suelen pedir cuentos antes de irse a dormir. Pero no sólo lo hacen porque disfrutan de una historia o quieren estirar un tiempo más la hora de apagar la luz.

La petición de la lectura de un cuento, muchas veces, también es la excusa para estar “un ratito más” con ese adulto significativo. Es un momento en el que se crea un lazo único entre quienes lo comparten, una conexión mágica de escucha y miradas que tal vez, por la celeridad con la que vivimos, no la hemos podido tener en otro momento del día.

Para los chicos, que les leamos un cuento, es un mimo, una caricia al alma antes de cerrar sus ojos. Es la posibilidad de escuchar la voz de un ser querido como último sonido del día. Y esa voz los tranquiliza, les da seguridad para poder descansar toda la noche y poder comenzar el día siguiente con más energía.

Pero además, para los chicos más chicos o para quienes les cuesta conciliar el sueño, también es una buena herramienta para generar una rutina a la hora de irse a dormir.

Leerles un cuento no sólo les permite dormir con el corazón contento, sino que conlleva un sin fin de beneficios, que de manera inconsciente les vamos transmitiendo:

- Estimulamos su imaginación, creatividad y sensibilidad.
- Les mostramos formas diferentes de resolución de conflictos.
- Mejoramos su capacidad de concentración y escucha.
- Ampliamos su lenguaje y enriquecemos su vocabulario.
- Propiciamos el interés por la lectura.
- Transmitimos valores y los ayudamos a reflexionar.
- Enfrentamos temores.
- Les enseñamos a generar un espacio de tranquilidad para desarrollar la actividad.
- Colaboramos para que aprendan a ser pacientes.
- Fomentamos la empatía.

De esta manera no solo estaremos criando niños felices que se sienten amados, sino que al mismo tiempo y sin darnos cuenta, estaremos potenciando su desarrollo intelectual y contribuyendo a aprendizajes futuros. No olvidemos que cuando las cosas se aprenden desde lo afectivo se asimilan mejor.

Con la lectura estamos estimulando la actividad cerebral y favorecemos que se genere una enorme cantidad de conexiones neuronales, las cuales el niño/a pondrá en juego a la hora de sus aprendizajes y continuará significando el conocimiento del mundo que lo rodea.

Revaloricemos la hora de acompañar a nuestros chicos a la cama. Si estamos cansados o con muchas preocupaciones en la cabeza, dejémoslas un tiempo de lado y generemos un espacio de amor tan grande que nuestros hijos nos pidan al día siguiente que les leamos un cuento más.



                                                                                  Lic. María Elena Peruilh

                                                                                              Psicopedagoga

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